
Las culturas que pasaron por Las Hurdes, las importantes aportaciones monacales, la variedad y calidad de los productos criados o silvestres que la comarca aporta, componen verdaderos monumentos.
El clima y el buen hacer de hortelanos, ganaderos, agricultores, apicultores productores de embutidos y jamones y cocineros han contribuido a que los productos naturales elaborados en Las Hurdes formen parte indispensable de una gastronomía hurdana con sabores de siempre.
Así la fama del cabrito hurdano ya ha saltado los límites de la comarca. Se sirve de mil maneras: al polen, en caldereta, en cuchifrito, a la sal, a la hortelana…
Si de pescados se trata, se consumen las distintas especies que se encuentran en los ríos como bogas, barbos, truchas, cachos, pardillas, carpas…
En repostería, hijuelas, bollos fritos, roscas, floretas, buñuelos, socochones hurdanos y jeringas. En muchos de estos dulces es primordial el excelente aceite y la miel.
En cuanto a los caldos, tampoco faltan. Los vinos son afrutados, espumosos, de color rosado, también se fabrica de forma artesanal un magnífico aguardiente de uva y de miel.
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